Columna de Opinión: Reinventarse o quedar fuera del juego

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21 de abril de 2020

Todo en nuestro mundo está relacionado con la tecnología y tras la crisis sanitaria derivada del Covid-19, los que no habitaban en el mundo digital han debido adaptarse de un modo bastante brusco a experiencias nunca antes vividas: teletrabajo, educación a distancia, atenciones médicas por videollamada, gimnasio por streaming, y muchos otros.

El distanciamiento social nos cambió las reglas y nos obligó a adaptarnos de manera tan rápida que el gran desafío hoy es reinventarse a todo nivel. No hacerlo en el caso de los países será sinónimo de no acercarnos al desarrollo; en el caso de las empresas, de perder negocios y eventualmente desaparecer, y para las personas será transformarse en seres analógicos incapaces de aprovechar las bondades de la economía digital.

En tan solo un mes hemos visto miles de empresas en Chile y millones en el mundo que se reformularon para sobrevivir a la pandemia. Un ejemplo de ello son los hoteles que se han transformado en hospitales y otro más clásico, son los miles de cafés y restaurantes que han desarrollado su lado delivery en tiempo récord.

Empresas que nacieron en el mundo digital también han tenido que ingeniárselas para sobrevivir. Airbnb tuvo que reinventarse ante la baja de reservas de alojamiento en todo el mundo; y en vez de suspender su negocio, están ofreciendo alojamiento a personal de la salud que están en la primera línea de la pandemia para que duerman en lugares cercanos a su trabajo, y a la vez estén seguros de no transportar el virus a sus familias. Ya lo están probando en Inglaterra, Francia y España.

En nuestro país los ejemplos abundan. Grandes empresas decidieron bajar ciertas producciones para abocarse a fabricar insumos relacionados con la emergencia del coronavirus: vemos cerveceros fabricando alcohol gel con el insumo que dejan fuera en las cervezas cero o clásicas fábricas de calcetines están aprovechando su conocimiento y trabajo con hilos de cobre en la producción de mascarillas.

En el caso de la Pymes: al delivery se suman las que antes confeccionaban disfraces y ahora hacen mascarillas o trajes médicos con tal de no bajar la cortina y dejar sin trabajo a sus colaboradores. Rápidamente pequeños negocios incluso de barrio han comenzado a usar herramientas tecnológicas de catálogo electrónico o redes sociales para ofrecer sus servicios por Internet.

Muchos gimnasios han sido una gran sorpresa. La mayoría se encuentran cerrados por el aislamiento obligatorio, pero hay un buen numero que dieron la vuelta y llegan a las casas a través de distintas plataformas en vivo, hay casos en que esto ha resultado ser sólo una buena salida hasta otros en que ha llegado a ser un éxito en ventas.

Una reflexión que vendrá cuando la pandemia pase y vayamos retornando a una normalidad que, por cierto nunca será como antes, es que para avanzar, las empresas y las personas debemos entender que trabajar en el mundo digital no es exclusivo de los informáticos, se nos ha puesto delante una nueva realidad: ya no seremos competitivos si no aprendemos y explotamos de mejor manera las  herramientas digitales que están disponibles hace mucho tiempo, y por supuesto tendremos que seguir desarrollando nuevas habilidades que hemos empezado a aprender.

Lo que está en juego es nuestra capacidad de reinventarnos y la crisis sin duda es un muy buen momento para ello. Estar atentos a lo que está pasando en mi entorno, con mis clientes, con mi equipo de trabajo,  cómo puedo seguir colaborando, y estar abierto a sumarnos aprovechando la tecnología puede hacer la gran diferencia para no quedarnos fuera del juego.

 

María Victoria Puentes Cosmelli

Gerente General de Manager Software